1 marzo 2021

Qué medidas van a pedirle los bancos al nuevo gobierno y cuáles son sus preocupaciones

El sector financiero demanda mantener rendimientos atractivos para el ahorrista, cautela en los créditos subsidiados y más regulación para las fintech. Alerta sobre la complejidad de bajar tasas y encajes a la vez.

Como el resto de los sectores económicos, los bancos aguardan la llegada del nuevo gobierno con una lista de demandas o, al menos, temas a discutir a partir del 10 de diciembre. Diversas fuentes del sector financiero consultadas por Infobae explicaron qué medidas esperan por parte de la nueva conducción del Ministerio de Economía y del Banco Central y qué temas pondrán sobre la mesa cuando se formalice su ingreso.

De manera informal, claro está, los contactos ya se iniciaron. Varias reuniones de banqueros con los economistas cercanos a Alberto Fernández, con la renegociación de la deuda como tema excluyente, dejaron cierta inquietud porque sus interlocutores de entonces hoy no parecen tener chances. Es el caso de Guillermo Nielsen o Adrián Cosentino. En las últimas dos semanas, los contactos se interrumpieron. En medio de la danza de nombres, la designación de Miguel Pesce en el Banco Central fue recibida como una buena noticia, ya que es alguien bien conocido por los banqueros y percibido como alguien moderado, con conocimiento del sistema e inclinado al diálogo. Otro tanto ocurre con Arnaldo Bocco, mencionado con frecuencia como candidato al directorio de la autoridad monetaria para ponerse a cargo de la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias (Sefic), el organismo del Central que se ocupa de la supervisión. Con cierta resignación, los bancos ya están preparados para que vuelva al escenario el crédito para empresas con tasa subsidiada,un mecanismo impulsado desde el Banco Central cuando su gerente general era Matías Kulfas y que el macrismo redujo hasta eliminarlo a fines de 2018. Hasta ese momento, la Línea de Crédito para Inversión Productiva disponía que un porcentaje de los depósitos privados debía ser prestado a una tasa determinada, con foco en las pymes. En ese sentido, la recreación de un mecanismo de ese tipo genera alertas acerca de la implementación. Los banqueros alegan que si las tasas u otras condiciones no son compatibles con la evaluación del riesgo, la reactivación podría tener consecuencias de caída en el crédito en el largo plazo o de debilidad de algunas entidades. “Puede ser una medida positiva para salir de este momento crítico, pero no podemos prestarle a cualquiera”, se sincera una fuente del sector.

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