1 marzo 2021

La ONU advierte que la vacuna no lo resolverá todo respecto al virus del Covid-19

La crisis del coronavirus durará «años o incluso décadas», según el secretario general.

Por primera vez desde 1945, el mundo entero se enfrenta a una amenaza común. Es, precisamente, el escenario para el que se creó al terminar la II Guerra Mundial la ONU, que desde ayer celebra durante dos días una sesión especial de la Asamblea General para confrontar la respuesta a la pandemia. Un encuentro en el que participaron más de 140 países, incluyendo el presidente del Gobierno español, la mayoría en mensajes pregrabados y algunos en persona, pero todos esperanzados con la inminente puesta en escena del antivirus para el Covid-19. De fondo, mensajes contradictorios sobre la seguridad de esa vacuna, las promesas que ofrece y la necesidad de confiar en ella, como subrayó la Organización Mundial de la Salud.

Si en el siglo pasado las potencias mundiales competían por ser las primeras en llegar a la Luna o tener armas nucleares, la vacuna para la Covid se ha convertido en el trofeo más preciado. Gran Bretaña, sin embargo, que se ha apuntado el tanto de ser el primer país en aprobarla, se habría «apresurado» en aceptar la creación de Pfizer para ganar «una semana o semana y media», según el doctor Anthony Fauci, epidemiólogo jefe de EE UU, que censuró al Ejecutivo de Boris Johnson por haber confiado en los datos del fabricante sin dedicarle el debido escrutinio. «Me encantan los británicos, son geniales, buenos científicos -alabó-. Pero simplemente ha cogido los datos de Pfizer y, en vez de revisarlos con mucho cuidado, han dicho: ‘vamos con ellos, aprobémosla’».

Era una nota sombría en un momento en el que, como él mismo dijo, el escepticismo cunde entre la población mundial en proporciones parecidas a la esperanza. Sus críticas eran también una forma de justificar el retraso de la Food and Drug Administration (FDA), que, a su juicio, se está «tomando el tiempo de contrastar los resultados» porque representa «un estándar dorado», atribuyéndole una etiqueta de distinción. Era también un espaldarazo para la FDA, que aguanta las presiones de la Casa Blanca, de la que Trump quiere marcharse convertido en héroe de la vacuna más rápida de la historia.

Su secretario de Salud, Alex Azar, aprovechó la plataforma para arremeter veladamente contra China, a la que acusó de haber ralentizado la respuesta del mundo al ocultar datos de la enfermedad que comenzó en su territorio. Es ese otro aspecto que la ONU quiere dirimir. En velada referencia a la teoría del laboratorio, el presidente de turno de la Asamblea General, Volkan Bozkir, pidió que se investigue el «origen zoonótico» de la enfermedad infecciosa, que partió «de poblaciones animales que se habían colocado bajo severas presiones medioambientales». Bozkir cree imprescindible «llegar al fondo del asunto» para asegurarse «de que esto no vuelve a pasar».

28.000 millones de dólares

En ello va la respuesta del mundo a la prevención de nuevas enfermedades y la credibilidad del organismo multilateral que, como dijo Angela Merkel, necesita más apoyo financiero para el programa acelerador que ha permitido el desarrollo de la vacuna en tiempo récord y facilitará su distribución. El secretario general, Antonio Guterres, lo puso en números: 28.000 millones de dólares, de los que 4.300 tienen que llegar urgentemente en los próximos dos meses. Guterres no ocultó su frustración con el G-20 por faltar a sus compromisos y advirtió de que, para que la vacuna sea efectiva en un mundo globalizado, será necesario distribuirla por igual entre países pobres y ricos. La pandemia tiene que servir de revulsivo para un mundo marcado por las divisiones, en el que la enfermedad ha tenido un impacto devastador entre los más débiles: los ancianos, los pobres y las comunidades marginadas. «Desde 2007, la OMS ha declarado seis emergencias de salud pública de rango internacional y la Covid-19 no será la última», recordó. Tenía también otra advertencia. La vacuna, en cualquiera de las versiones que se desarrollan a marchas forzadas, no será la panacea, porque «no podrá revertir el daño que ha provocado». Un daño que se extenderá «durante años e incluso décadas», porque el mundo se enfrenta a la mayor recesión de los últimos ocho decenios, con un impacto intergeneracional. «Hagámonos más fuertes, tenemos que aprovechar esta oportunidad», suplicó.