10 abril 2021

Europa prepara nacionalización masiva de empresas por la crisis del COVID-19

Bruselas ultima la aprobación de una norma que permitirá la entrada de los Estados en el capital de sus compañías, grandes o pequeñas y cotizadas o no, para evitar su quiebra ante el tsunami del coronavirus.

La pandemia del coronavirus no solo ha puesto en jaque el concepto de globalización, sino que ha trastocado por completo el orden económico mundial, confinando al libre mercado y dando rienda suelta a las tentaciones proteccionistas. La Comisión Europea, perfila la modificación del marco temporal de ayudas públicas para hacer frente a los destrozos económicos del Covid-19, abriendo la puerta en su último borrador del proyecto y que Bruselas prevé aprobar en los próximos días, a una suerte de nacionalización generalizada de empresas en apuros en Europa, cotizadas y no cotizadas, grandes y pequeñas.

Es un cambio radical respecto al proyecto original, adoptado el pasado 19 de marzo, que se circunscribía a facilitar las actuaciones de los Estados miembros a la hora de garantizar liquidez a las empresas (esencialmente mediante avales públicos a préstamos); conceder subsidios salariales; suspender o aplazar el pago de impuestos, u otorgar ayudas directas a los consumidores por los servicios cancelados a raíz de las medidas de cuarentena.

Apenas tres semanas después y tras una primera revisión el 3 de abril, en la que se amplió el marco temporal para que los gobiernos pudieran conceder ayudas públicas a la investigación y desarrollo de productos vinculados con la lucha contra el coronavirus, el último borrador, que Bruselas tiene intención de aprobar este mismo mes de abril, aborda ya sin ambages la irrupción del Estado en el capital de las empresas en riesgo de colapso con el pretexto de que esta eventual nacionalización de tejido empresarial reduciría el riesgo que para la economía de la UE representaría «un número significativo de insolvencias»; ayudaría a «preservar la continuidad de la actividad económica» durante el brote pandémico y respaldaría «la recuperación posterior».

PRESIÓN DE LOS GRANDES

Se trata de un giro de 180 grados respecto al planteamiento inicial tras el que se encuentra la fuerte presión de las mayores economías del euro: Alemania, Francia (en cuyo ADN está incrustado el virus del proteccionismo) e Italia, que en las últimas semanas no han ocultado su intención de recurrir a las nacionalizaciones para salvar a sus empresas emblemáticas.

En el borrador de su propuesta, que rema en la dirección contraria a lo que el Ejecutivo comunitario ha defendido a lo largo de su trayectoria, la propia Comisión reconoce que «varios Estados miembros están considerando tomar una participación en el capital de empresas estratégicas para garantizar que su aportación al buen funcionamiento de la economía de la UE no se vea comprometida».

Curiosamente, Bruselas subraya que si dichas naciones (que no menciona) adquieren las acciones de esas compañías a precios de mercado o en igualdad de condiciones que inversionista privados, «esto en principio no constituye ayuda estatal«. Italia, junto a España uno de los dos países europeos más castigados por la pandemia, ya anunció la nacionalización de la compañía aérea Alitalia a principios de mes, mientras que Alemania, que ya ha acudido al rescate de empresas como Adidas vía préstamo, no descarta tomar una participación en la aerolínea Lufthansa para evitar un fatal desenlace.

Por su parte, Francia, que ya es accionista de referencia en empresas clave de diferentes sectores estratégicos, como las energéticas Engie y EDF, la teleco Orange, la automovilística Renault o la aerolínea Air France-KLM, ha reiterado por activa y por pasiva que hará lo que sea preciso para salvaguardar a sus empresas más emblemáticas.

CAÍDA HISTÓRICA

Valores para apuntarse al rally alemán | Mercados | Cinco DíasLa actividad empresarial en la zona del euro ha vuelto a registrar en abril la mayor caída desde que se comenzaron a recopilar datos comparables en julio de 1998, de acuerdo con el indicador adelantado que publica la consultora IHS Markit este martes.

El flash del índice PMI compuesto para la zona del euro se ha desplomado en abril a 13,5 puntos, por debajo de los 29,7 puntos registrados en marzo, lo que supone el mayor declive mensual de la actividad en sus más de dos décadas de historia y el segundo consecutivo.

Hasta ahora el mínimo histórico eran los 36,2 puntos que marcó en febrero de 2009, nivel registrado en lo peor de la crisis financiera mundial.

Según los datos recopilados entre el 7 y el 22 de abril, la zona euro está sufriendo las caídas más pronunciadas de la actividad empresarial y el empleo jamás registradas, por las medidas adoptadas para contener el brote de coronavirus, como el cierre temporal de empresas y estrictas restricciones en el movimiento de las personas.

El sector servicios fue el más afectado por las medidas de confinamiento, sobre todo en sectores como el de hostelería, vivienda, restauración, viajes y turismo, que cerraron sus puertas obligatoriamente o vieron limitada su capacidad operativa.

En el sector manufacturero también se registró una caída récord de la producción, con el cierre de empresas de fabricación de productos no esenciales, reducción intensa de la demanda o limitaciones por escasez de personal e insumos.

Los niveles de nuevos pedidos recibidos cayeron al ritmo más intenso jamás registrado, tanto en el sector manufacturero como en el servicios.

La contratación de personal se redujo por segundo mes consecutivo, marcando la mayor caída histórica en el sector servicios y la más intensa desde abril de 2009 en el manufacturero, debido a los despidos temporales por fuerza mayor, aunque excluidos éstos «el declive sigue siendo uno de los más intensos registrados por el estudio».

Los precios medios cobrados por los bienes y servicios cayeron al ritmo más pronunciado desde junio de 2009, sobre todo en los servicios.

El análisis por países revela que el desplome de actividad fue generalizado. Alcanzaron sus mínimos históricos de 17,1 y 11,2 puntos, respectivamente, en Alemania y Francia, mientras que en el resto de la región el índice cayó de los 25 puntos de marzo a 11,5 puntos de abril.