25 julio 2021

El presidente Donald Trump se presenta por primera vez en público con tapabocas

El presidente de EE. UU.,  Donald Trump, se mostró el sábado pasado por primera vez desde el inicio de la pandemia con un tapabocas en público, cediendo a una intensa presión para establecer un ejemplo de salud pública cuando el coronavirus avanza en su país.

Trump usó un tapabocas negro mientras caminaba por los pasillos del hospital militar Walter Reed, en las afueras de Washington, para reunirse con veteranos heridos.

El presidente pasó junto a los periodistas, pero no se detuvo para hablarles sobre lo que se había convertido en un momento muy esperado: su posible cambio de opinión sobre una práctica recomendada por los propios expertos médicos del gobierno.

«Creo que es una gran cosa usar una tapabocas. Nunca he estado en contra de las tapabocas, pero creo que tienen un tiempo y un lugar», dijo Trump cuando salió de la Casa Blanca.

Informes de prensa de esta semana dijeron que sus asesores prácticamente le rogaron al presidente que usara un tapabocas en público y se dejara fotografiar con él, ya que los casos de coronavirus se disparan en algunos estados y Trump continúa muy por debajo del demócrata Joe Biden en las encuestas para la elección de noviembre.

Hasta ahora, Trump se había negado a llevar un tapabocas en público y había puesto en duda su eficacia, algo que contradice los consejos de las autoridades sanitarias del país.

Además, el presidente estadounidense considera que usar tapabocas  «da una imagen de debilidad», según dijo supuestamente en marzo a sus asesores, reportaron entonces medios locales.

Cuando Trump fue visto este sábado con tapabocas, intentó ofrecer una imagen de fortaleza: iba rodeado de militares y miembros del Servicio Secreto que no se detuvieron ni un minuto ante las cámaras mientras el mandatario, al frente, dirigía el rumbo de la comitiva.

La decisión de Trump de llevar un tapabocas llega justo en medio de un debate a nivel local sobre la necesidad de que los gobernadores obliguen a sus ciudadanos a taparse la boca y la nariz para evitar que aumenten aún más los contagios, que están alcanzando niveles récords especialmente en el sur y oeste del país. Actualmente 20 de los 50 estados del país exigen su uso.

El carácter obligatorio de los tapabocas ha creado una división entre aquellos estadounidenses más progresistas que quieren que todo el mundo cumpla la norma y aquellos más conservadores que se oponen por motivos políticos al considerar que el coronavirus es una «farsa»,  como dijo Trump al comienzo de la pandemia.

Desde hace un mes, el virus está golpeando con fuerza a los estados del sur y oeste de EE. UU., como Florida, Texas y Georgia, que fueron los primeros en reabrir sus economías; mientras que los zonas del este del país, donde comenzó la pandemia, ahora gozan de números más bajos.