3 marzo 2021

El presidente de EEUU quiere cortar los fondos a Estados y ciudades «sin ley» que toleran las protestas

El presidente insta a la Administración a retirar las ayudas federales a las «jurisdicciones anarquistas», que dirigen los demócratas.

En un acto extraordinario, el presidente Trump ha firmado un memorándum que amenaza con recortar los fondos a las ciudades con gobiernos demócratas, caracterizados por la Casa Blanca como «jurisdicciones sin ley» y de «anarquistas». El documento, un nuevo ejercicio de futilidad legal contra sus oponentes políticos que pervierte auún más la figura de la presidencia, emplaza al fiscal general, William Barr, a crear una lista de territorios que «hayan permitido» la violencia y la destrucción de propiedad «y se hayan negado» a tomar medidas para contrarrestarlas.

Además, instruye al director del Presupuesto, Russell Vought, a crear durante el próximo mes una guía de cómo las agencias federales pueden restringir las subvenciones federales a las «jurisdicciones anarquistas». El informe de cinco páginas, con formato de ‘comunicado de prensa de campaña’, incluye una larga diatriba, extraña en los documentos oficiales legales, y nombra específicamente a Portland, Nueva York, Seattle y Washington DC como ejemplos de jurisdicciones que podrían perder fondos federales.

Dado que el Congreso es el único con poder de asignar estas partidas y las agencias federales no pueden restringirlas por voluntad propia, es poco probable que provoque una pérdida significativa de dinero en cualquiera de esas ciudades. En respuesta a la amenaza del presidente, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, señaló que se trata de «un truco ilegal», y que Trump «no es un rey» ni puede ‘desfinanciar’ Nueva York. En un tono de desafío personal, Cuomo designó al presidente como «persona non-grata» en Nueva York y que, si pisaba la ciudad – lugar de nacimiento de Trump, en Queens- «mejor que lleve un ejército si cree que puede caminar» libremente por ella.

La práctica de tratar de reducir la financiación a los Estados o ciudades dirigidos por demócratas, o simplemente díscolos a las políticas presidenciales, ha sido la marca de la Administración Trump, que frecuentemente ha obstruido ayudas federales incluso en momentos de emergencia como huracanes, incendios o la pandemia del Covid-19.

A apenas dos meses de las elecciones generales, su campaña, presionada por los bajos resultados electorales, maneja una agresiva nueva estrategia en la que por un lado alienta la violencia de sus partidarios para crear escenarios de caos, y por otro, le permite alzarse como el último defensor de la ley y el orden. En medio, responsabiliza a Joe Biden y a los demócratas por la violencia.

En cualquier caso, algunos de sus excesos, que suben en la escala a medida que se acercan los comicios, están a punto de costarle caro. Trump trató este jueves de aclarar los comentarios en los que alentó a los ciudadanos a votar dos veces, una por correo y otra en persona; algo que no sólo es ilegal, sino que en muchos Estados constituye un delito grave, como en el propio Carolina del Norte donde el presidente hizo sus declaraciones en su visita del miércoles.