26 febrero 2021

China no planea vacunar a toda su población contra la covid-19

Aunque todavía no se ha probado una vacuna efectiva contra el coronavirus, muchos países ya preparan sus estrategias para distribuirla de forma masiva en sus poblaciones.

Gobiernos, empresas de transporte, aeropuertos, organizaciones de la salud y farmacéuticas de todo el mundo diseñan planes, calculan costos y firman acuerdos para facilitar las vías para llevar una potencial vacuna a sus territorios.

Sin embargo, en China, el lugar donde tuvo origen la pandemia, la carrera por obtener una vacuna antes que otras naciones no se traduce en un plan para llevarla a toda su población… al menos no de momento.

Durante un congreso sobre vacunación realizado hace un par de semanas en la ciudad de Shenzhen, el director del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Gao Fu, indicó que el país no necesita llevar a cabo vacunaciones masivas en este punto de la pandemia porque ha logrado contenerla en gran medida, según la agencia de noticias estatal China News Service.

De acuerdo con ese medio, la autoridad de salud no descartó que si se repite una situación grave como la ocurrida en Wuhan (donde tuvo su primer brote la covid-19), los lugares afectados deberían llevar a cabo una vacunación a gran escala.

Sin embargo, afirmó que, dado que la “epidemia está controlada” en China, “no hay necesidad de una vacunación a gran escala en esta etapa”.

Gao indicó que, en cambio, la vacuna debería llegar a trabajadores de primera línea y grupos de riesgo, que son los más expuestos a un potencial contagio.

De hecho, desde agosto pasado, otro importante funcionario chino, Zheng Zhongwei, de la Comisión Nacional de Salud, reconoció ante la televisión estatal que, tras la aprobación de autorizaciones de emergencia, el país había comenzado vacunar a varios grupos de trabajadores.

China anunció en agosto pasado tener lista una inyección contra el coronavirus poco después de que Rusia hiciera lo mismo, lo que generó cuestionamientos a nivel internacional dado que el producto no han completado aún todas las fases de pruebas.

Ahora, de las 32 vacunas que se están probando en humanos alrededor del mundo, hay varias chinas, entre ellas tres principales: las de Sinovac, CanSino Biologics y SinopharmEstán siendo sometidas a la fase tres de los ensayos clínicos en varios países, incluidos algunos de América Latina, Medio Oriente y Asia.

Pero contrario a Rusia, que prometió una vacunación masiva a partir de octubre, las autoridades chinas parecen tener una idea diferente.

De acuerdo con Robin Brant, en Shanghái, tras el anuncio de que varios sectores de riesgo habían recibido una dosis, muchos en la nación asiática esperaban que el próximo movimiento fuera el anuncio de una campaña nacional, pero las declaraciones de Gao dejaron claro que no pasará de manera inmediata.

¿Cómo se explica entonces que el país donde se originó el coronavirus no planee “en esta etapa” una vacunación masiva, que es vista por muchos expertos en salud como la única forma de poner fin a la pandemia?

La seguridad de la vacuna

A la doctora María Elena Bottazzi, experta en vacunología y decana asociada de la Escuela Nacional de Medicina Tropical de la Universidad de Baylor, el anuncio de China no la tomó por sorpresa, dada la complejidad y el tiempo que requiere una vacunación masiva, dice.

Pero también por los riesgos que implica si no se hace de forma segura, subraya.

“Para empezar, todavía no existe una vacuna que haya probado su efectividad contra el coronavirus. Por más que China esté probando algunas, dar un paso como inocularla en toda la población, sería demasiado arriesgado a este punto”.

“Para realizar una campaña de vacunación masiva se necesita una vacuna segura, con un perfil de seguridad y eso, hasta este momento, no lo tenemos. Ellos todavía no han registrado formalmente una vacuna. Todavía están terminando de hacer los estudios clínicos”, agrega.

En su conferencia en Shenzhen, Gao aseguró que la investigación científica en torno a la vacuna “era un proceso muy riguroso”, por lo que sugirió que el país necesitaba “darle a los científicos un poco más de tiempo”.

“Esta (la vacunación) es una cuestión de equilibrio entre riesgos y beneficios“, dijo Gao.

A la vez, pareció reconocer los riesgos que podría implicar una vacunación masiva precipitada.

“Dado que nunca antes se había desarrollado una vacuna contra la covid-19, lo que hace que esta sea la primera en la ciencia, es posible que pueda inducir efectos ADE (mejora dependiente de anticuerpos, o sea, básicamente cuando un tratamiento empeora la enfermedad), como cualquier otra eventualidad que podamos enfrentar”, indicó.

Cuando China aprobó una patente para su primera vacuna contra el coronavirus en agosto pasado, aseguró que provocaba una “buena respuesta inmunológica en ratones y roedores, y puede inducir al cuerpo a producir una fuerte respuesta inmune celular y humoral en poco tiempo”.

El desarrollo de una vacuna toma décadas, generalmente. Sin embargo, muchos países han acelerado el proceso de ensayos clínicos para intentar conseguir una que ponga fin a la pandemia de covid-19, lo que ha generado preocupación entre varios expertos.