11 abril 2021

Berlín: La policía dispersa a casi 40.000 negacionistas, entre ellos algunos neonazis

El sistemático incumplimiento de las condiciones para la celebración de la manifestación forzó al final su disolución. Tras comprobar que los participantes en la marcha para protestar contra las restricciones dictadas por el gobierno federal para combatir la epidemia de coronavirus no guardaban la distancia física mínima de seguridad entre las personas y después de que no atendieran a la exigencia de que en ese caso utilizaran al menos mascarillas, la policía de Berlín ordenó la disolución inmediata del acto mucho antes de su conclusión.

El Senador de Interior de la ciudad-estado de Berlín, Andreas Geisel, informó de que a la manifestación se habían sumado unas 38.000 personas y que a lo largo de la jornada habían sido detenidas unas 300, 200 de ellas en los disturbios ante la embajada de Rusia en la avenida Unter den Linden.

La orden de suspender la protesta fue comunicada por megafonía cuando los manifestantes se concentraban en tres columnas que debían partir de la Friedrichstrasse, la avenida Unter del Linden y ante la Puerta de Brandeburgo, mucho antes de alcanzar el punto final de las marchas ante la Columna de la Victoria, en el centro del parque del Tiergarten, el corazón verde de la capital alemana. Pese a todo los manifestantes consiguieron llegar a ese punto, donde se concentraron la mayoría de ellos para escuchar a los distintos oradores que participaron en el acto.

Michael Ballweg, uno de los organizadores de la protesta, exigió ante los concentrados el levantamiento de todas las restricciones y medidas para combatir la epidemia de coronavirus y la dimisión del gobierno federal al completo. Pese a la orden de disolución de la manifestación dio además las gracias a la policía berlinesa por «permitir que nos hayamos manifestado pacíficamente».

Entre los oradores destacó el abogado estadounidense, activista medioambiental y detractor de las vacunas Robert Francis Kenndy Jr. El sobrino del presidente estadounidense John F. Kennedy aprovechó su intervención para rechazar la construcción de la red de telefonía móvil 5G, advertir contra el desarrollo de un estado policial y atacar a Bill Gates, el fundador de la empresa Microsoft. Recordando el discurso de su tío en 1963 en la ciudad para condenar la construcción del Muro de Berlín, afirmó que «Berlín vuelve a ser el frente contra el totalitarismo».

«Todas las medidas tomadas hasta el momento no han conducido al cumplimiento de las condiciones para celebrar la manifestación», señaló la policía de la capital alemana a través de Twitter para explicar la orden de suspender la manifestación. «Pese a las reiteradas peticiones no se guarda la distancia física mínima», anunciaron los agentes por megafonía a los participantes, mensaje en el que subrayaron que «por ese motivo no existe otra posibilidad que disolver la manifestación».

Escaramuzas y enfrentamientos

Tras comprobar que esa exigencia, aceptada por los propios organizadores del acto para conseguir su celebración, no se cumplía, la policía había demandado por megafonía que los concentrados se pusieran por lo menos mascarillas. Una portavoz policial advirtió de que si esta segunda exigencia no se cumplía no quedaría otro remedio que recurrir como «última medida» a prohibir que las columnas de manifestantes se pusieran en marcha y a disolver el acto.

La negativa de una parte de los participantes en la marcha a disolverse provocó escarceos y enfrentamientos con los antes del orden. Unos 3.000 policías antidisturbios, muchos de ellos llegados como refuerzo desde otros estados federados, tenían orden de intervenir para hacer cumplir las órdenes de las autoridades.

La policía practicó varias detenciones, entre ellas la del popular cocinero vegano Attila Hildmann, defensor de teorías conspirativas, ante la embajada de Rusia en la Avenida Unter den Linden, donde se concentraron unas 2.000 personas, muchas de ellas neonazis y ultraderechistas, que gritaron consignas a favor del presidente ruso, Vladimir Putin. La detención de Hildmann y unas 200 personas más tuvo lugar después de que varios agentes fueran agredidos por miembro de ese grupo, que acabó siendo disuelto por los unidades antidisturbios. El senador de Interior de Berlín, Andreas Geisel, habló de «violentos enfrentamientos» y destacó que los agentes intervinieron con dureza al comprobar que una parte de los manifestantes intentaban asaltar el recinto diplomático.

A la manifestación convocada por la iniciativa inconformista de Stuttgart «Querdenken 711» se habían sumado ciudadanos de todo tipo que protestaban contra la limitación de sus derechos y libertades por las restricciones, pero también negacionistas de la existencia del virus, gente contraria a cualquier vacunación, seguidores de teorías conspirativas y grupos como QAnon, asociaciones esotéricas e incluso ultraderechistas y neonazis con interés en pescar en aguas revueltas. Pudieron verse incluso adeptos de la comunidad Hare Krishna vestidos con sus túnicas y cantando sus plegarias mientras tocaban instrumentos de viento y percusión tras un cartel con el texto «Difundamos el virus del amor». Una conjunción variopinta de descontentos e insatisfechos con la gestión de la epidemia por parte del gobierno alemán, que llevaban pancartas con textos como «Stop a la locura del coronavirus» o «acabemos con la dictadura del coronavirus» y coreaban lemas como «resistencia» o «nosotros somos el pueblo», parafraseando a los manifestantes que hace tres décadas derribaron pacíficamente el régimen comunista de Alemania Oriental.

Algunos participantes en la protesta portaban retratos de la Canciller federal, Angela Merkel, y sus ministros de Finanzas y Economía, Olaf Scholz y Peter Altmaier, así como el primer ministro de Baviera, Markus Söder, o el conocido virólogo y asesor del gobierno Christian Drosten, todos ellos vestidos con ropa carcelaria y la palabra «Culpable» impresa en sus fotografías. La manifestación había recibido el apoyo expreso del partido ultranacionalista y xenófobo Alternativa para Alemania, así como otras formaciones de ultraderecha, como el neonazi Partido Nacionaldemócrata. En la Puerta de Brandeburgo y el resto de los lugares de concentración pudieron verse ondear banderas de la época imperial, a las que recurren los extremistas de derechas por la prohibición de mostrar la esvástica en público.

Pese a que las autoridades de Berlín habían prohibido inicialmente la manifestación, esta pudo celebrarse después de que este viernes el Tribunal Administrativo de la ciudad y, tras un recurso, el Tribunal Superior Administrativo autorizasen la protesta por entender que no había razón para suspenderla si los organizadores se habían comprometido a cumplir todas las condiciones establecidas para su celebración.