25 septiembre 2021

Afganistán sin paz: Al menos 1.300 civiles perdieron la vida durante los primeros 6 meses

Naciones Unidas llama al Gobierno de Kabul y a la insurgencia a «hacer una pausa y reflexionar» sobre la «carnicería» que sufre la población.

El acuerdo firmado en febrero en Catar entre Estados Unidos y los talibanes no trajo la paz a Afganistán, que sigue siendo uno de los conflictos más mortíferos para los civiles en el mundo, según los datos de la ONU. Al menos 1.300 civiles perdieron la vida en los seis primeros meses del año y otros 2.000 resultaron heridos, según el nuevo informe de la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en el país centroasiático (Unama), dado a conocer ayer, que revela que el pacto de Doha no ha conllevado una reducción de los niveles de violencia. El 40% de esas víctimas son mujeres y niños.

«En un momento en el que el Gobierno de Afganistán y los talibanes tienen una oportunidad histórica de sumarse a la mesa de negociación para unas conversaciones de paz, la trágica realidad es que los combates continúan provocando un terrible daño a los civiles cada día», denunció la representante especial de Naciones Unidas para Afganistán, Deborah Lyons, quien emplazó a las partes a «hacer una pausa y a reflexionar sobre los escalofriantes incidentes y sobre el daño que están causando a los afganos, para detener la carnicería». Los informes que publica Unama de forma periódica ponen en negro sobre blanco el día a día del sufrimiento al que se enfrentan los ciudadanos, pero las partes en conflicto mantienen sus agendas por encima de las víctimas.

El documento del organismo internacional apunta a grupos antigubernamentales como los talibanes y el grupo yihadista Estado Islámico (EI) como los causantes de provocar más de la mitad de las víctimas, pero alerta del fuerte incremento de bajas civiles en acciones de las fuerzas afganas. Los muertos causados por operaciones aéreas se han triplicado en comparación con el mismo periodo del año anterior, una escalada que la ONU califica de «perturbadora».

Sin ir más lejos, la semana pasada un ataque de los aviones del Gobierno mató a catorce personas en la provincia de Herat, la mayor parte mujeres y niños. También el informe alude a las bajas causadas por «fuego indirecto» en los enfrentamientos terrestres.

Respecto al Estado Islámico y los talibanes, la misión internacional llama la atención sobre las muertes causadas en la población por las explosiones de artefactos «improvisados» y los secuestros. Muchos de ellos terminan en «malos tratos y ejecuciones sumarias», denuncia, en lo que representa un auténtico escenario de terror para los habitantes del país.

Estas 1.300 víctimas mortales suponen un descenso de un 13% respecto a los datos del mismo informe del año pasado y el motivo principal sería la reducción de las operaciones de las fuerzas internacionales, en plena retirada, y la pérdida de poder sobre el terreno del brazo afgano del EI, con menos capacidad operativa que antes. Otro de los datos llamativos recogidos por el estudio es el reclutamiento de niños para la guerra por parte de los talibanes. La ONU denuncia que al menos 23 menores acabaron en las filas de la insurgencia para combatir contra el Gobierno de Kabul.